Las técnicas de optimización para motores de búsqueda (Search Engine Optimization, SEO, en inglés) se han convertido en una parte crucial del diseño web. Teniendo en cuenta que, globalmente, se produjeron en agosto de 2007 cerca de ocho billones de búsquedas solo en Estados Unidos1, resulta evidente que posicionar un sitio web entre los primeros resultados devueltos por un buscador representa una gran diferencia en cuanto al tráfico generado.
Existen una serie de técnicas legítimas para conseguir mejorar la posición de nuestro sitio web en el resultado de una búsqueda: por ejemplo, escribiendo mejores contenidos, mejorando la capacidad de navegación para humanos y robots de indexación, mediante el intercambio de enlaces, o empleando tecnologías que permitan a dichos robots analizar los contenidos. Pero hay que ir con cuidado. Por desgracia, algunas de las compañías que publicitan sus servicios de SEO emplean técnicas que suelen causar más problemas que ventajas, bien porque están obsoletas y solo sirven para incrementar el peso de la página, bien porque constituyen directamente una infracción de las condiciones de uso de los buscadores. La calidad de un buscador se mide por la calidad de los resultados que devuelve, de modo que cualquier manipulación que afecte a la misma suele ser muy mal vista, y recibe la respuesta correspondiente2. Al fin y al cabo, a nadie le gusta que se aprovechen de uno. Las empresas que gestionan buscadores no son una excepción.
Todos los sitios web que desarrollamos emplean tecnologías que favorecen el posicionamiento en buscadores. El coste de estas opciones no se cobra aparte porque viene incluido en el diseño base: no es un "servicio", sino una opción "estandar". Las opciones que más favorecen el posicionamiento son, precisamente, las mismas que favorecen la accesibilidad y usabilidad: por regla general, si un usuario puede encontrar el contenido que busca de forma sencilla, acceder al mismo rápidamente, y usarlo de forma efectiva, entonces también podrá un buscador. Algunas de estas opciones básicas que siempre empleamos son:
Aparte de ese servicio básico, también ofrecemos un servicio de optimización adicional, que puede aplicarse también a webs que no hayamos desarrollado nosotros. La diversificación de nuestras líneas de negocio nos permiten ofrecer estas mejoras adicionales a un precio inferior del que necesita cobrar una empresa dedicada puramente a SEO, lo que redunda directamente en el bolsillo de nuestros clientes. Algunas de estas mejoras adicionales son:
Lo que no hacemos bajo ningún concepto es googlebombing, granjas de enlaces, motores de Markov, keyword-stuffing, texto oculto o cualquier otro método obsoleto o directamente ilegítimo. Tampoco garantizamos algún ranking concreto para alguna palabra en particular. Cualquiera que lo haga está aventurando (en el mejor de los casos) o mintiendo (en el peor). Estamos en este negocio para ayudar a nuestros clientes, no para arriesgar sus resultados haciendo trampas que nos permitan mejorar los nuestros.